Desgarro, emoción e intensidad, ‘No Sé Quién Soy’ es una Miriam Rodríguez llena de espléndidos matices

Hace unos días me preguntaban qué pensaba de la carrera de Miriam Rodríguez, y que si esta iría bien. Sí, su carrera irá bien, es difícil que no vaya bien. Tiene todos los ingredientes para que su carrera sea una de las más agradecidas de la música española, porque atesora absolutamente todo. Presencia, voz y sobre todo composición, clave hoy en día para no depender de terceros y de que otros estén más o menos inspirados. Y ahora encima produce. Aquí vuelve a contar por cierto en la composición con la colaboración de Patrick Richard Mascall y Paul Michael Barry.

Miriam es uno de los mejores exponentes del espléndido momento que vive la música femenina de nuestro país desde hace un lustro y sobre todo empieza a ser uno de los puntales del pop-rock femenino. No sé quién soy no tiene ni un pero, ni uno solo. Marca muy claramente ya un estado de gracia que se intuyó en Cicatrices, un buen disco, pero que da la sensación de ser inferior a La dirección de tu suerte.

Ya los dos temas La diferencia y Más de lo que ves, nos acercaban a ese camino que fue Desperté y que ahora es No sé quién soy. Independientemente del tema que trata, el Alzhéimer, la canción es espléndida. Miriam abraza ya sin tapujos el pop, el pop rotundo, con un clasicismo de una canción que cuando rompe, lo da todo. Con un piano que de nuevo es el que lleva la canción, nunca nos cansaremos de repetir que el piano en este tipo de canciones es básico si se sabe llevar, aquí eleva la canción, pero cuenta con apoyos.

Porque el instrumento por definición que marca el tempo de una canción en el pop-rock, la batería, aquí es sólida, seca, británica de hecho y la guitarras son el contrapunto, que redondea la voz de la gallega. Sinceramente no recuerdo haber escuchado a Miriam con tantos matices, tanto desgarro, tanta emoción, tanta intensidad.

Pero la clave para que esta canción no tenga un pero, es que a pesar del terrible tema que trata, una de las peores cosas que le pueden pasar al ser humano, esa pérdida de noción de las cosas, esa pérdida de la memoria, como dice ella Me miro en fotos otra vez, ya no sé quién soy, no sé quién soy. no es sensiblera, es sensible y cercana. La letra, muy bien construida, expresa todo ese dolor de las personas que sufren la enfermedad y la de los familiares, Voy perdiendo parte de mi ser, no puedo ya reconocer quién forma parte del ayer, dice en otra de las estrofas la cantante.

El momento en el que Miriam se rompe te pone un nudo en la garganta. El vídeo, en el que ella está siempre en un segundo plano, los protagonistas son un niño, que en realidad es el reflejo de lo que queda de uno cuando tiene la enfermedad y él mismo, de mayor con su hija. Dirigido por María Salto, está hecho con sencillez y cuenta perfectamente sin que nadie diga una palabra, todo el drama que tiene la enfermedad.

Lewis Capaldi dijo de su canción Someone you loved, que sus mejores canciones provienen de él sentado al piano golpeándose la cabeza contra una pared de ladrillos durante horas, para encontrar la mejor melodía, que por cierto es algo que le pega al escocés. No sé quién soy tiene esos ingredientes, una canción hecha a base de golpes, pero también de pérdida y esperanza, cuando al final la reconoce y llega ese abrazo.

No sabemos si Miriam habrá llegado al punto de darse de cabezazos contra la pared, pero lo que si es cierto es que la canción es redonda, es espléndida.